Mientras el mundo debate sobre alternativas contra el capitalismo y el consumismo, otras personas y comunidades indígenas pueden tener algunas respuestas que aporten a la construcción de propuestas coherentes para vivir la vida, respetando las otras vidas existentes en este planeta.
Hace pocos días tuve la oportunidad de visitar y aprender de la experiencia trascendental de los pobladores del municipio de Totonicapán. Quizás unos de los pocos pueblos que aún mantiene sus propias formas de organización y distribución de los bienes y servicios, todo esto sustentado desde la filosofía indígena.
Totonicapán tiene una población mayoritariamente hablante del idioma Maya Kiché, y una minoría castellana. Está distribuída geográficamente en 48 cantones los cuales se rigen bajo la estructura de una autoridad Indígena. Cada cantón es representada por dos personas que forman parte de la estructura de la autoridad Indígena, estas dos personas fungen el cargo por dos años consecutivos y son los encargados de velar por las normas del cuidado de los bienes y servicios del pueblo. Posteriormente son reemplazadas por otras dos personas que se eligen en asamblea. Lo interesante de éste sistema es el traslado de funciones de las autoridades, faltando dos meses para la culminación de los dos años de servicio se comienza a inducir a los nuevos integrantes, mostrando los límites territoriales y las normas de ellos. Es sumamente importante resaltar que el servicio que se presta es ad-honórem (sin ningún costo económico).
Si en una comunidad existe una buena estructura de gobierno, las cosas caminan de una manera adecuada -tal es el caso de Totonicapán-. La autoridad indígena ha normado el uso de sus bosques y bienes naturales. Las normas son parte de la transmisión de los conocimientos tradicionales, y son producto de una convivencia armónica con la naturaleza, rescatando de ella toda una serie de símbolos y significaciones que traducidas en idiomas Mayas son los Nawales o energías de cada uno de los elementos que interactúan dentro de ella.
Dentro de la gama de normas mencionaré algunas, aunque parezcan muy simples sin embargo parece indicar que es el principio de toda convivencia armónica social de/entre los individuos para/con la naturaleza.
Los bosques de Totonicapán están divididos en 7 regiones los cuales son resguardados por guardabosques de los mismos cantones.
Una de las normas que resalta dentro de las ejemplificaciones es; cuando una persona es sorprendida ejerciendo alguna irregularidad dentro de los bosques. Si es sorprendido por vez primera se le llama la atención, si se le sorprende por segunda vez, le cortan el servicio de agua potable por dos meses, y no tiene derecho de obtener agua de algún vecino, si esto sucediera el vecino es culpado cómplice y se le sanciona al igual que el otro. Si este infractor es sorprendido por tercera vez, se le niega el servicio de agua potable definitivamente.
La leña también es normada, solo se acepta que se saque leña de las ramas de los árboles (en este caso de los pinos) y de los que han caído naturalmente. Para la producción y comercialización de la leña solo se acepta una carga(bulto) por semana valorado en Q35.00. Si hubiera una irregularidad en esta actividad se le aplica las mismas sanciones que el caso anterior. Existen otras sanciones que no pasan de aportar con un servicio comunitario.
Vemos en estos ejemplos que las sanciones van con la idea de “rehabilitar” o hacerle conciencia al infractor y no se le encarcela o se le aplica sanciones que no le ayuden reordenar sus acciones.
Todo este conocimiento es lo que actualmente se le llama “derecho consuetudinario” , que por muchos años los pueblos Indígenas han venido practicando, sin embargo con la aparición de las políticas y formas de organización occidental se rompieron estas normas y se introdujo un sistema que ahora está caducando, dejándonos pérdidas de biodiversidades y ecosistemas.
Los pueblos Indígenas del sur, especialmente Bolivia plantea la propuesta del Buen Vivir y la experiencia de las autoridades Indígenas de Totonicapán aportarían mucho en la comprensión de este sistema que casa justamente con el respeto hacia la Madre Naturaleza y hacia la vida de todo ser viviente.
Ojala algún día se vayan uniendo mas gente con conciencia y que ayuden a otras gentes para que se den cuenta de que este planeta en que vamos volando puede llegar a un estado en el cual nos afecte catastróficamente. Mas que remendar el capitalismo, debe nacer una propuesta que respete las vidas de todos, y el Buen Vivir no está lejos de ello.
Manuel Bolom


1 comentarios:
No hay como vivir la poesia de la vida
en armonia y aprender a convivir con los
seres del planeta nos permite estar concientes
de que sin cuidar a la pachamama nos coartamos el
futuro acabamos con nuestro ecosistema y matamos
a grades pasos al ser evolucionado que nos
permite viajar por el cosmos es nuesto deber
cuidarlo concervarlo para poder compartirlo
y no hay que olvidar que son los bosques los
que crean las condiciones necesarias para que
los seres humanos vivamos no matemos a quien
nos da vida ...
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